miércoles, 1 de noviembre de 2017

3:00 pm



Hablando con mí yo del pasado, o ella hablando conmigo, no lo sé. 
-Quiero decirte que volví a caer, que siento un puto vació en el pecho, de nuevo.
Que no duermo ni como, que vivo de café y cigarro. Ya sé que no esta bien. 
Pero dice Amalia Andrade: que se vale estar mal. 

Muchas veces fui buscando cariño,
de cama en cama. 
Me gustaba ser querida aunque sea por las noches,
me gustaba no dormir sola, pero también me cansé; me cansé de no ser de nadie. 
Me cansé de irme, de no dar lo mejor de mí a alguien más, ciertamente siempre di lo mejor de mí. a mí misma, y por supuesto que no está mal.  Pero me parece que para amar, hay que amar doble, dar lo mejor de uno mismo doble. Y el puto doble, a veces no pasa. 

Una vez me lastimaron un poquito, y estuvo bien. Me gusto ser de alguien, aunque eso 
provocara un vació en el pecho que no supe cómo llenar. 
Esta vez, es diferente; porque tengo un hoyo negro gigantesco que va creciendo más y más. 
Un universo lleno de tristeza que no se cómo evitar que crezca. Y pensarán -Joder, esta tía siempre esta triste. Y sí, soy un chica triste y a esas nadie las quiere. 
Pero también me siento como un arcoíris renaciendo en un día lluvioso, siendo bello en lo que algunos consideran: días tristes. 

¿Y qué vamos a hacer?, -me pregunto mientras me miro al espejo y veo nada, 
veo tristeza, vació, ansiedad. Y, es que siempre he sido ansiosa pero me considero una 
ansiosa en rehabilitación, y como buen alcohólico, volví a caer. 

Dicen que el corazón no duele, que todo esta en el cerebro y pues, debo tener un cerebro bien  pendejo, y me toma el pelo porque yo clarito siento dolor en el corazón.  

Ya no me sabe la poesía, me pesan las letras. Opte por el silencio, con el ruido de mi mente basta y  sobra, opte por no hablar más, pero escribir, eso quizá salva. No sé si me mata el miedo de perderlo, tal vez sí, en realidad debería matarme el miedo a perderme, lo está haciendo. 
Y dice que me ama, pero apaga el sonido de mi risa con sus mentiras. Mentiras que me tiran, que me impiden dormir. -Me dice que va a cambiar pero en el presente eso, aún no pasa. 

Se pueden perdonar, los gritos, las fallas porque así se nos hizo, humanos. Porque hay días que las hormonas ganan la guerra, que perdemos el control que el ambiente nos estresa y no hay forma más bonita ni más sincera que estar. Que dicen que el amor duele, y sí, es cierto, cuando amas: hasta una mirada filosa duele, pero sigues ahí porque no importa cuando cambies, dejes; si esa persona te necesita: estás. Y estábamos, estuvimos pero ya no más. 

Ya no me quedo ni se queda, ya damos la vuelta y nos vamos. 
yo no miento cuando digo que le quiero, sé quién soy y lo que quiero, siempre lo he sabido, aunque ande siempre medio perdida y sin brújula; con la sonrisa cosida.

Te amo, me dueles, no me lastimes
soy un cachorro perdido, que consiguió un hogar y se quiere quedar. 
Pero, hasta que punto uno debe seguir, intentar. Hasta que fracción de segundo uno debe
dar la vuelta y no mirar atrás. Hasta que punto escuchar Cat power bajo la lluvia calma al alma. 

Si todo fuera tan simple como dar vuelta a la pagina,
un montón de historias no se contarían, no habría climax, ni final.  

Charlotte Brontë vivió enamorada toda su vida del mismo hombre, 
y me atrevería a asegurar que murió pensando en él. Un amor imposible, 
un amor no correspondido, de verdad lo amaba o simplemente se aferraba a un hilo para seguir despertando todos los días. Valdría la pena o no, mencionar que conoció las espinas del amor. Pero yo no soy Charlotte Brontë, no, no soy. Soy más una Alejandra Pizarnik, la diferencia es que, no me quiero ir, me quiero quedar.

A la mierda el espejo, el espejo no sabe nada, 
quién lo sabe?.








Dan..






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